Cómo sobrevivir a Bogotá: Aprenda Cachaco Básico

Por Domingo, febrero 12, 2017 0 No tags Permalink

Si usted vio El Patrón del Mal, tal vez piense que en Bogotá también hace calor. Pero no: Bogotá es una ciudad brumosa de cielos grises, lo que llaman Tierra Fría. Y así como los viejos dandys porteños fingían vivir en París, los dandys bogotanos, llamados cachacos, fingen vivir en Londres. El cachaco se crió en una casa estilo Tudor, viste saco príncipe de Gales, calza timbos doble suela y hasta lleva un paraguas en el antebrazo como el jefe de James Bond.

Al cachaco más top se le dice clubman (clobman), y lo más cachaco que existe es el Gun Club (pronúnciese Gon Clob), que equivale a nuestro Jockey Club. En el Gon se toma whisky escocés a destajo: el Buchanan’s 12 años es uno de los favoritos.

Los cachacos son hinchas del Millos (El Míios, Millonarios de Bogotá). “El”, porque los clubes llevan artículo. Ser hincha del Millos es más sufrido que ser de Racing en los 90, y encima la camiseta es azul y blanca (el rival odiado, usted ya lo adivinó, viste camiseta roja y blanca y es el Independiente Santa Fe).

El cachaco pasó su infancia pegado a la empleada doméstica, quien por radio escuchaba a Leo Dan, así la que las canciones argentinas sesentosas se conocen como “música para planchar”. Ahora se escucha, por supuesto, a Chakira, con CH. Si te quieren, te tratan de usted, y si te elogian, sos un duro. Las cachacas, en cambio, prefieren mimarte, con tono maternal, con un “eres queridísimo”.

Pero no les mames gallo a los cachacos (romperles los cataplines), caso contrario pasás a ser un berraco: al igual que su equivalente local, guacho, funciona también como elogio. Al recibirte, te dirán “siga, por favor” (adelante, pase) y te pedirán que hales la puerta, con H muda, para que tires del picaporte. El saludo será abrazo con palmada en espalda, gran sonrisa, y la frase “¿Qué más?”. Para pedirte por favor, te dicen ¿me regala? Y las disculpas son qué pena con usted.

Los monos son los nenes, las viejas son las minas, la vaina es la cosa, los chinos también son los nenes y una china es una rubia. La T es una zona de bares y restaurantes caros del norte de Bogotá, donde verás el desfile más llamativo de viejas tuneadas, gastando dinero cachaco.

El resto de Colombia, saliendo de la sabana bogotana, es la Tierra Caliente, y los paisas son los de Medellín. Si te ofrecen comer una “bandeja paisa”, mejor salir corriendo a comprar Hepatalgina y ver cómo aumenta tu colesterol en sangre minuto a minuto. Amén.

En el desayuno te sirven calentados (guisotes que tienen de todo) y arepas, unas tortillas de maíz blanco hechas a la plancha. Cuando los cachacos viajan, las extrañan. Más o menos como los chetos argentos que despreciaban el mate en Acasusso, pero en EEUU andan comprando yerba.

Si pedís ron te traen del importado; si querés del local (que es igual de bueno), pedís aguardiente. Y si querés conocer Macondo hecho restaurant, les pedís que te lleven a Andrés Carne de Res; el original, que está en las afueras de Bogotá.

Cuando les gusta algo exclamarán “qué machera”, y cuando te pongas pesado, pasarás a ser jarto. Por lo tanto, por las dudas, les dejo saludes y me despido.

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