Treinta mujeres opinan… como clientes

Por Sábado, junio 7, 2014 0 Permalink

Para el 8 de marzo, Día de la Mujer, la gente de Formación de la filial argentina de un importante banco internacional me pidió que preparase una charla acerca de cómo deleitar a nuestras clientes mujeres.

La invitación tuvo un par aspectos interesantes. Primero, sería una charla sólo para unos 25 varones, todos ellos en la cúpula comercial del banco (las mujeres iban a tener una reunión especial por otro lado). Segundo, me permitió desarrollar uno de los proyectos más divertidos del año.

Consciente de que lo mejor es preguntarle directamente a una mujer cómo quiere ella que la deleiten, se lo pregunté a treinta mujeres, de distintas edades, pero todas ellas con alto poder de compra (por así decirlo).

Así que les escribí a treinta de mis contactos profesionales en Argentina y Uruguay, explicando la situación y preguntándoles si ellas estaban dispuestas a responderme cinco preguntas por escrito. La rapidez con que me dijeron que sí (todas) fue sorprendente, tomando en cuenta que la mayoría son gente ocupada. Y eso me hizo pensar que no sólo ellas saben bien lo que quieren, sino que además es probable que los vendedores no se lo estén dando…

Mis preguntas fueron:
¿Qué es lo que te molesta más en (o qué es lo peor que puede hacer) un vendedor / una vendedora cuando intentan venderte un servicio?
Qué virtud apreciás más en un vendedor / en una vendedora?
¿Cuándo alguien quiere venderte un servicio, te sentís más cómoda si esa persona es una mujer, si es un varón, o te da lo mismo?
¿Qué cosas hacen distintas los varones y las mujeres cuando te venden algo? ¿Y esas cosas te gustan, o no?
¿Qué cosas necesitás de un vendedor para que vos le compres?

Las respuestas fueron abiertas y por escrito, bajo promesa de anonimato. El resultado detallado de la encuesta excede la naturaleza de un blog, así que aquí va la versión corta de las respuestas…

Que el vendedor sea cargoso:
“Me molesta sentir que me acosan.”
No prestar atención:
“Que no se esfuercen por entender lo que yo quiero.”
No saber qué es lo que venden:
“Que se note que no sepan, que improvisen y mientan.”
Actitud para adaptarse a mí:
“Paciencia e interés por tener empatía conmigo”.
Idoneidad:
“Que sepa responder mis preguntas.”
Respeto:
“Que me respeten”.
Salvo en casos especiales (productos/servicios exclusivos para mujeres o que requieren intimidad), les da lo mismo si las atienden varones o mujeres.
Los comentarios mostraron que hay dos caras de dos monedas:
“Me gusta que el hombre sea atento sin ser baboso, y me gusta la complicidad de las mujeres”.
“Los hombres intentan seducir; las mujeres compiten. No entiendo la competencia entre pares”.
Escuchar, adaptarse y resolver:
“Que empatice con mi necesidad sin tener que explicar demasiado”.
Sinceridad:
“Que no mienta”.
Buena onda:
“Que sea cordial, amable y que la amabilidad sea natural”.
Para pensarlo un poco, ¿no?

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